Para el pescador

La grieta de los pescadores

La Grieta de los Pescadores

 

viva la pesca

Los amigos Matotodo y Paloyalabolsa suelen ir a pescar juntos Lisas/pejes/tarariras/carpas o lo que de. Y a veces les va muy bien!! Es decir, son grandes capturadores de peces. Por decirlo de otro modo: hacen matanzas. Y las muestran con mucho gusto en las redes sociales, felicitándose con frases como “Las hicimos pelota!!”, o “vaciamos el río”, sumando incluso algún insulto a “estas guachas” o “estas turras” a las que al fin “cagamos a palo”. La faena se completa con el amigo Yolollevo, que también había sido parte de la jornada, reclamando que también se lo incluya entre las felicitaciones de los que admiran a Matotodo y Paloyalabolsa, pues ¡él es el que sacó la foto! y contribuyó a la masacre, pero no había sido mencionado por sus compañeros. Entre los aplausos de los contactos, por ahí se filtra alguna vocecita -seguramente carcomida por la envidia- que les dice que no era necesario matar tanto, que con dos o tres para comer era suficiente, o mejor no matar nada si se trata de una especie con problemas poblacionales. Es ahí donde Matotodo, Paloyalabolsa, Melollevo y su montón de Horcos seguidores se le tiran al “intruso” como un cardúmen de pirañas a un cacho de carne y lo despellejan, le hurgan el face a ver si él alguna vez no mostró dos pescados muertos y le rastrean el árbol genealógico para putearle a todos los parientes.

Reflexión: Creo que ésta es la “Grieta” que hay entre los pescadores, donde muchos consideran que la naturaleza y sus recursos están ahí para ellos, para hacer uso y abuso, para “desquitarse una vez por tantas donde nos va mal”. Y ponen mil excusas para justificar sus matanzas: que “sino se la llevan las redes”, que “igual esta laguna se va a secar”, que “hay para hacer dulce”, que ésto o aquello. Y se multiplican las fotos de Matatuttis (¡¡¡algunos son guías!!!) haciendo “escaleritas” por tamaño de pescado muerto, llenando bolsas de red y posando sonrientes detrás de montañas de cadáveres.

Del otro lado de la Grieta hay otros que entienden que el objeto de nuestro deporte es divertirse pero siempre con la premisa de preservar el recurso, cuidar en lo posible no solo las especies sino sus ámbitos. Entre éstos hay fundamentalistas que condenan toda muerte de peces. Otros adhieren a llevarse alguna cuota razonable para una cena, de una especie que no esté amenazada. Pero en este bando unos y otros entienden que llevar “para regalar”, matar para mostrar a los amigos o pensar en amortizar los gastos de una excursión en kilos de pescado, no está en su lógica.

Seguramente todos conocemos a alguno de los personajes mencionados en uno y otro lado de la Grieta o incluso nos encontramos en ese rol en alguna circunstancia. Pero la idea es ir evolucionando y tomar noción de que debemos practicar una pesca sustentable, conscientes de que el mundo cada vez habrá mas pescadores presionando a los mismos cursos de agua de siempre, que además sufren otras amenazas (contaminación, sequía, desvío para riego, etc). Y si no nos ponemos un freno nosotros… vamos a extrañar los peces y la pesca. Los que no se harán cargo de su cuotaparte seguramente son los distintos “Matatutti” que se reciclarán en alguna otra actividad mostrándonos nuevas destrezas sin el menor remordimiento de sus desastres.
Wilmar Merino

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