Para el pescador

Vaciamiento de nuestros ríos

Villa Paranacito¨ , un dolor en el alma
Desde tiempos inmemoriales, el hombre se ha afincado a la vera de ríos y arroyos que le permitieron desarrollar sus actividades en armonía con el medio. Las aguas de esos ríos constituyeron la base de su subsistencia, siendo utilizada para beber, para cocción de alimentos o para el riego y cultivo de plantas comestibles. En otro caso, arboles que sirvieron para la construcción de refugios contra las adversidades climáticas, se convirtieron en leña o en materia prima para la fabricación de embarcaciones usadas en exploración y el intercambio cultural.
Los peces, habitantes de las aguas antes de que el hombre llegara, en gran medida aportaron las proteínas que sirvieron de alimento en forma de carne, harinas y aceites.
Todo parecía funcionar en un grado de armonía tal que nada hacía suponer que esta situación pudiera cambiar. Sin embargo, el crecimiento demográfico, la industria, la desidia, la ambición y el descontrol han llevado al colapso a muchos cursos de agua. La depredación parece no tener límites. Esta situación se manifiesta hoy en la localidad entrerriana de Villa Paranacito, siendo el Rio Uruguay hostigado por kilómetros de redes que no reconocen selección ni fronteras.
Sabemos que la pesca es un recurso renovable, pero ¿sabemos cuál es el límite? El sentido común indica que antes de someter a un ambiente a la explotación comercial deben realizarse los estudios necesarios para que el impacto producido por esta actividad no modifique el equilibrio existentes. De estos resultados se desprenderán los métodos, técnicas y cupos, como así también las reglamentaciones y entes de control. Al parecer hoy existe una explotación “sui generis”. Y, sin lugar a dudas, de continuar esta situación llevara al colapso.
Y junto a él a la comunidad de Villa Paranacito, que nació y se desarrollo a la vera de los cursos de agua que alguna vez simbolizaron la vida.
Hector Deibe
www.pescaconguia.com.ar

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3 Comentarios

  1. Creo que se debería desestimar la idea de que “los ríos brindan recursos renovables”. Este criterio pudo ser valido en épocas remotas, cuando la población ribereña era poca. Hoy cuando las poblaciones ubicadas en la región concentran a millones de personas y la industria pesquera se sirve, alegremente, su materia prima de manera indiscriminada, no se puede pensar que la naturaleza se podrá recomponer solo por que se prohíba la pesca unos pocos días al año.

  2. Lamentable, estas imágenes son terribles, y pensar que Fauna, te saca todo y te cobra una multa astronómica si llevas “UN” dorado o “UN” surubí de medida, es una cosa de locos, viajamos 1000 km para ir y 1000 para volver, como es mi caso ya que estoy en la prov de Córdoba, alquilamos lancha, contratamos guia sacamos permiso de pesca, carnada, señuelo, compramos el bendito precinto, alquilamos cabaña y hacemos todas las compras en el lugar donde vamos a pescar, y mas de una vez vamos con la camioneta llena de ropa y demás elementos para entregar a la gente humilde del lugar eso hoy por hoy nos cuesta $4000 por persona para una pesca de 3 días, y ves estas barbaridades, te volves loco, no te podes traer un dorado para comer con amigos y hablo de traer “UNO solo”… no entiendo mas nada… parece que lo que se quiere hacer es terminar con todo..
    Muy buena nota…

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