Category Archives: ECOLOGIA

¡Peligro!.. YARARÁ

Aprendelta – ¡Peligro!.. YARARÁ

Existen en nuestro país tres tipos de víboras con capacidad de matar: cascabel, coral y yarará. Pero por mucho (97 % de acuerdo a cifras del Ministerio de Salud) los casos de ofidismo son aportados por esta última. Bajo el nombre genérico de “yarará” suelen englobarse siete especies ponzoñosas de la Argentina.

yarara
Tres de ellas, distribuidas en gran parte de nuestro territorio.
Las de mayor importancia sanitaria es la víbora de la cruz o yarará grande (Rhinocerophis alternatus), distribuida desde el norte y centro del país hasta Río Negro.

PECES EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

Información actualizada sobre peces en peligro de extinción

La pesca ha sido una práctica ancestral en la historia del hombre; Sin embargo, las técnicas y los instrumentos utilizados en la pesca se han modificado y adaptado al desarrollo evolutivo del hombre, pasando del simple anzuelo a las redes de arrastre en barcos de gran calado que procesan y empacan en alta mar.

Además de la pesca a nivel industrial, el no respetar los períodos de veda que permiten a las poblaciones recuperarse ha hecho desaparecer para siempre un sinnúmero de especies, muchas más están en vías de hacerlo si no se hace algo al respecto.

surubi atigrado

surubi

Muchas especies son capturadas para obtener alimento, otras proporcionan materia prima utilizada con diferentes fines; algunas son pescadas con fines deportivos y otras, como el hipocampo o caballito de mar, para satisfacer la demanda de productos medicinales asiáticos o como souvenirs en llaveros y ceniceros.

Los aportes fluviales llevan todo tarde o temprano, al mar. Si los ríos arrastran desechos urbanos, industriales o agrícolas, esto repercute directamente en las condiciones físicas y químicas del agua y, pronto en las biológicas. Casi cualquier parte de los mares y océanos, así como de los ríos y estanques tiene algún grado de deterioro por la contaminación.A ello hay que añadir el efecto que tienen los derrames de hidrocarburos y de productos tóxicos. La ‘urbanización’ de las costas y riberas ha modificado drástica mente la fisonomía de los cuerpos de agua, también ha aumentado el deterioro que producen las diferentes actividades humanas.

El turismo, la pesca recreativa, el uso de lanchas rápidas, la modificación de costas, tienen un benéfico efecto económico que muchas veces produce un destructivo efecto en manglares, arrecifes, estuarios y embalses.

Los peces son sensibles a estos cambios, unas especies mucho más que otras, sin embargo, prácticamente ninguna puede mudarse a otro ecosistema y tiene que sobrevivir o perecer en ese medio.

El eutrofismo que producen diferentes compuestos químicos, el efecto de residuos de fertilizantes, insecticidas, pesticidas y herbicidas, el cambio de salinidad y el aumento de la turbidez por el aporte fluvial de sedimentos, el efecto de la lluvia ácida en los márgenes de ríos y lagunas, son algunos de los cambios que los peces resienten directamente o mediante la pérdida del alimento.

Se deve tomar medidas urgentes, referido al cuidado del recurso ictico. Gobierno,biologos,sectores privados , trabajar en conjunto. ya que Argentina es uno de los paises con mas vio diversidad en recursos icticos.

Si hablamos de turismo relacionado a la pesca , miles se congregan años tras años en los rios mas destacados de la cuenca del plata.

Ahora bien, en nuestro país los peces tampoco escapan al peligro de extinción, a continuación mencionamos, los mas comprometidos:

Surubí atigrado
Bagre de torrente del Iberá
Cazón
Mojarra desnuda
Peladilla
Pez aguja o espada
Pique cuyano
Lepidosirena
Mandubé cabezón
Tiburón blanco

informacion :http://www.animalesenpeligro.com.ar

MENSAJE DE PRESERVACIÓN

MINISTERIO DE TURISMO

DIRECCIÓN DE RECURSOS NATURALES

MENSAJE DE PRESERVACIÓN EN LA XIII FERIA DE CIENCIAS Y TECNOLOGÍA DE LAS INSTITUCIONES ESPECIALES


La Dirección de Recursos Naturales, dependiente del Ministerio de Turismo, participó el día 31 de octubre del 2014, de la XII Feria de Ciencias y Tecnología de las Instituciones Especiales de Corrientes, desarrollada en el Complejo de Boca Unidos por Costanera. Más de 14 Instituciones con enseñanza para niños especiales desarrollaron diferentes temáticas con stand que fueron evaluados por varios jurados.

Cabe destacar que el Director de Recursos Naturales Dr. Santiago Faisal, estuvo invitado como jurado de este trascendente evento, dejando además un fuerte mensaje de preservación de la fauna autóctona a cada niño y docente de las Instituciones presentes.

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La Dirección de Recursos Naturales, continua con sus charlas de Preservación de los recursos naturales y animales en peligro de extinción en las escuelas, considerando la falta de difusión de esta información, y la poca conciencia sobre los efectos que causan nuestras acciones sobre la naturaleza, hacen que la situación sea cada vez más grave. Es el propio ser humano, como principal autor de las alteraciones de los ecosistemas, el encargado de asumir su responsabilidad, generando un cambio cultural e implementando acciones en favor de la conservación del planeta. La protección de la naturaleza es responsabilidad de todos.

Se invita a los Colegios e Instituciones a disfrutar de nuestras visitas guiadas y charlas sobre preservación y cuidado de nuestra fauna autóctona en el “Centro de Conservación Aguará” ubicado en Paso de la Patria. Es nuestra meta, informar, divulgar y crear conciencia sobre el valor de los Recursos Naturales y de su finitud, tendiendo al compromiso de cuidarlos y protegerlos para futuras generaciones. Juntos descubriremos lo que la naturaleza tiene para contarnos en sus diversas formas, colores y sonidos, proponiendo un acercamiento a la naturaleza a través de la observación y la investigación.

Cabe mencionar, que se cerró el antiguo Zoológico de la Costanera, para convertirse en el CENTRO DE CONSERVACIÓN AGUARÁ, único en su tipo a nivel Nacional, donde cada especie viene para estar bien, producto del tráfico ilegal, la caza furtiva y el mascotismo, con la intención de recuperarlos y que puedan regresar a su hábitat natural.

RESERVAS PARA CHARLAS Y VISITAS GUIADAS AL : 3794888341 – rncprensa2013@gmail.com

PRENSA
DIR. REC. NATURALES
3794888341

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PARQUE NACIONAL EL IMPENETRABLE

EL CONGRESO CREÓ EL “PARQUE NACIONAL EL IMPENETRABLE”.
• ERAN TIERRAS DE LA ESTANCIA LA FIDELIDAD. •
UN ÉXITO IMPULSADO POR ONGS. La Cámara de Diputados convirtió en ley el proyecto de creación del Parque Nacional El Impenetrable, en el corazón del Impenetrable Chaqueño. El nuevo parque nacional abarcará 120.000 hectáreas de la ex estancia La Fidelidad, una extensa propiedad ubicada a orillas del río Bermejo, parte en el noroeste de la provincia del Chaco –donde abarca 150.000 hectáreas, y parte en el sudoeste de la provincia de Formosa –donde cubre otras 100.000 hectáreas.

El texto de la ley acepta la cesión de jurisdicción de tierras efectuada por la provincia del Chaco a favor del Estado nacional, para la creación del Parque Nacional El Impenetrable sobre las tierras de la estancia La Fidelidad. La iniciativa fue impulsada por organizaciones ambienta listas y el proyecto de ley recibió el apoyo de legisladores nacionales, del gobierno de la provincia del Chaco y de la Administración de Parques Nacionales (APN). El nuevo Parque Nacional tendrá 128 mil hectáreas situadas entre los ríos Teuco-Bermejo y Bermejito y representará la reserva más grande del norte argentino. El territorio alberga una amplia variedad de mamíferos y aves, y posee “un bosque nativo en excelente estado de conservación”, según el texto.

La provincia de Chaco suma así nuevos territorios como áreas protegidas, al Parque Nacional Chaco, los parques provinciales Loro Hablador y Pampa del Indio, las Reservas Indígenas del Interfluvio (120.000 hectáreas) y la Reserva Grande (308.000 hectáreas), afectando casi el 10 por ciento de su territorio a la protección ambiental. El área –que a partir de esta esperada Ley será protegida por la Administración de Parques Nacionales–, es el hábitat natural de especies emblemáticas como el oso hormiguero, tapir, pecarí, tatú carreta y yaguareté, además de una enorme variedad de aves.

RECLAMO A FORMOSA

El nuevo Parque Nacional, “El Impenetrable”, es ahora el más grande del norte de la Argentina. Así, se concreta la preservación de una valiosa porción del Gran Chaco, ecorregión amenazada y que da refugio a una gran diversidad de fauna y flora –dijo hoy la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN). “Este logro demuestra que el involucramiento de la sociedad civil a través del accionar mancomunado de una gran cantidad de organizaciones y ciudadanos puede generar un cambio y resultados positivos, recordándonos el paso que hace años dimos también con la sanción de las Leyes de Bosques Nativos y de Glaciares. Asimismo, hace realidad un gran sueño de destacados naturalistas argentinos que advirtieron los valores del área hace ya tiempo” –resaltó.

FARN solicitó una inmediata toma de posesión de las tierras que componen el flamante Parque Nacional a los efectos de trabajar en su implementación y defensa férrea ante diversas amenazas que enfrenta. FARN felicitó a la provincia del Chaco y a la Nación “por la destacada iniciativa conservacionista y urge a Formosa tenga bien actuar de la misma manera prontamente, destinando las 100 mil hectáreas de la Estancia La Fidelidad que se encuentran en su territorio a conservación estricta y a perpetuidad, para disfrute de todos los argentinos”.

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Imagen: el Bermejo atravesando El Impenetrable; foto Dirección de Bosques, Chaco, Argentina.

Arroz y Pacú (psicultura) la Leonesa Chaco

Arroz y pacú, una receta que busca expandirse
En el Chaco, el productor Martín Meichtry y su padre idearon un sistema de alternancia que une agricultura con piscicultura. Proyectan convertir a la provincia en la mayor productora de pacú del país.

Cuando se habla de producciones agropecuarias sustentables, la rotación de cultivos es una de las primeras cosas que vienen a la mente. Sin embargo, al definir esa rotación, difícilmente se piense en explotaciones que combinen arroz con piscicultura. Los productores chaqueños de Arrocera San Carlos no sólo lo pensaron, sino que además lo pusieron en práctica. De esta forma, ganaron en sustentabilidad e inauguraron un tipo de alternancia entre productos inédita en el país.

La empresa explota hoy unas 3.800 hectáreas en la localidad de La Leonesa ubicada en el este de la provincia destinando más de 400 de ellas a la producción combinada y rotativa de arroz y pacú. El proyecto en marcha ampliará esa superficie hasta alcanzar las 1.000 hectáreas, con una producción de 3.000 kg/ha de pacú. Además, en las próximas semanas se inaugurará una planta de faena, que será una de las piedras angulares del emprendimiento que proyectará a la provincia del NEA como la mayor productora de pacú del país. Una planta de alimento balanceado para los peces completará el proyecto, ya que el alimento constituye por su costo el principal limitante al crecimiento de la producción.

Sinergia exitosa
El emprendimiento comenzó en circunstancias menos venturosas que las que hoy vive la empresa. Martín Meichtry arrocero de sangre, quien junto a su padre ideó el nuevo sistema cuenta que hace unos cuatro años arreciaban las críticas contra su producción desde distintos sectores de la sociedad, que aducían una supuesta contaminación ambiental. “Puede sonar como una frase común, pero ante ese momento de crisis, encontramos una oportunidad”, señala Meichtry, y explica: “La forma que se nos ocurrió para demostrar que no había contaminación era hacer una cría de peces en esos lotes ya que debido a la alta sensibilidad que estos tienen no sobrevivirían si existiese algún tipo de contaminación en el suelo, en el agua, ni en el sedimento. Y esto, que comenzó como un experimento, fue creciendo hasta alcanzar hoy unas 450 hectáreas construidas, todas pobladas con pacú”.

En lo que hacía a la producción de arroz, la experiencia acumulada en más de 30 años, y la tecnología ya estaba en su lugar: sembradoras, canales de riego, sistemas de bombeo y drenaje, así como también cuatro cosechadoras CLAAS que le permitían cosechar la totalidad de las hectáreas en tiempo y forma. En cuanto al pacú, el know how lo aportó Nestor Gromenida, un piscicultor de Clorinda, Formosa, con 20 años de experiencia a sus espaldas. A partir de allí, comenzaron las tareas de remodelación necesarias para la alternancia de las producciones.

El sistema en marcha
“Para hacer posible la rotación se debe reacondicionar el camino perimetral de la producción de arroz, elevándolo aproximadamente unos 1,5 metros. Luego se siembra el arroz en forma convencional, entre septiembre a octubre. El arroz crece durante todo ese verano, y en marzo-abril, se cosecha”, cuenta Meichtry, para después detallar los pasos siguientes: “luego de cosechado el arroz, se vuelve a llenar de agua el lote hasta un metro de altura y ahí se plantan los pacúes, que en lo que queda de ese año, se alimentan de los restos del cultivo, el rastrojo, las plagas de arroz (como los caracoles), las malezas que puedan haber quedado y el plancton que resulta de las descomposición de todas estas materias.

“Al llegar la primavera, cuando las temperaturas superan los 20 grados explica Meichtry se le da al pacú alimento balanceado, y para abril-marzo, tenemos el producto terminado, que puede ser cosechado durante todo el invierno. Entonces, a la primavera siguiente se puede volver a sembrar arroz, en un sistema que puede ser pregerminado”.

Uno de los beneficios de este tipo de rotación es que el pacú entrega el lote limpio, sin malezas y las plagas especialmente el caracol, que ataca al arroz en sus primeras etapas. Además, según Meichtry, “las heces del pacú fertilizan el lote, devolviéndole al suelo Fósforo, Nitrógeno y unos cuantos minerales más”.

“Por todo esto, vemos esta rotación como una sinergia: el arroz brinda la estructura de canal, el desagüe, los caminos, los sistemas de riego y alimento al pacú; y éste le devuelve un lote limpio, sin malezas, sin plagas y fertilizado para un nuevo ciclo de arroz. Todo cierra en términos de sustentabilidad”, destaca el arrocero.
informacion:http://www.campolitoral.com.ar/

Acompañando este emprendimiento
el dia sábado 13 de septiembre se realizara un torneo de pesca del PACU arrocero en la localidad de LA LEONESA CHACO.
EL TORNEO EMPEZARA A LAS 14:00 HS. HASTA LAS 17:00 HS.
SE PODRÁN OBTENER 4 PIEZAS SE COMPUTARAN MEDIDA,KG. Y TIEMPO DE EXTRACCIÓN.
ES PESCA SIN DEVOLUCIÓN
EL VALOR DE LA INSCRIPCIÓN ES DE $250
SE PUEDEN INSCRIBIR AL TELÉFONO 0362 4470900 SRA. MARIA MACIEL
SE SORTEARAN ENTRE TODOS LOS PARTICIPANTES UNA MOTO GUERRERO 150 CC. Y TAMBIEN UNA MOTO GUERRERO 110 CC.
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Peces del Iberá

Aprendelta – Peces del Iberá: Un tesoro oculto bajo las aguas

Los Esteros del Iberá son uno de los humedales más extensos de Sudamérica. Entre sus principales características se pueden mencionar la gran heterogeneidad de ambientes, la escasa salinidad y la pobreza de nutrientes de sus aguas por ser casi exclusivamente de origen pluvial. Su única relación con las cuencas hidrográficas cercanas es a través del río Corriente que actúa como único efluente de los esteros y los relaciona con el río Paraná. En un contexto ictiogeográfico, los Esteros del Iberá se encuentran formando parte de la Subregión Brasílica, dentro de la Región Neotropical. Esta subregión es la que reúne la mayor riqueza de especies de peces de la Argentina. La biodiversidad de los peces y su distribución espacial en los Esteros se estudiaron en función de la conectividad con la principal fuente de colonización, el río Paraná. Después de quince años de investigación hemos registrado 125 especies que representan un alto número a pesar de ser una cuenca con una única vía de comunicación a través del río Corriente. Sin embargo, el uso de herramientas estadística indican que el número podría ascender a 150 especies y que las restantes se encontrarían principalmente en el sector de influencia del río Corriente. Estas especies registradas pertenecen a 11 órdenes y 29 familias. El grupo taxonómicamente dominante es el de los Characiformes que incluye numerosas especies de mojarras, bogas, el dorado y las palometas, seguido por los Siluriformes como el surubí, armados, viejas del agua, bagres. En tercer lugar se encuentran los Perciformes entre los que se destacan la corvina y las chanchitas. Se hallaron también en menor número Gymnotiformes (morenas), Cyprinodontiformes (madrecitas de agua), Atheriniformes (pejerreyes), Beloniformes (peces aguja), Clupeiformes (sardinas), Lepidosireniformes (peces pulmonados), Myliobatiformes (chuchos de río) y Synbranchiformes (anguilas criollas). Los estudios de la ictiofauna en el Iberá confirman la existencia de una fauna de base (Bonetto et al., 1981) distribuida por todo el sistema y representada por peces de talla pequeña a mediana. Estos peces están bien adaptados a ambientes lenticos como lagunas, esteros y bañados.

Peces poco comunes en el Iberá
Algunas de las especies de base presentan diversas adaptaciones anatómicas para la respiración aérea. Por ejemplo, las viejas de agua (Loricariidae) y los limpiafondos o cascarudos (Callichthyidae) toman una burbuja de aire, la tragan y realizan la hematosis en zonas muy vascularizadas del intestino. En cambio, las morenas (Gymnotiformes) y las anguilas (Synbranchiformes) toman una burbuja y efectúan el intercambio gaseoso en la cámara branquial. Finalmente el pez pulmonado (Lepidosiren paradoxa) posee pulmones y soporta largos períodos de sequía en una cámara de estivación. Los Gymnotiformes (morenas, peces bombilla) pueden emitir pulsos eléctricos. La electricidad es generada a partir del sistema muscular y/o nervioso y las descargas son utilizadas en la comunicación intraespecífica y en la detección de objetos. También hay peces anuales (Austrolebias) que depositan los huevos de resistencia en el sustrato. Al llegar el verano, con el calor, el ambiente se seca y los huevos permanecen enterrados, sin agua, hasta la próxima estación de lluvias. Además de la fauna de base que mencionamos, se encuentra un segundo grupo de peces representados por formas migradoras que sólo se encuentran en el sector sudoeste del sistema, influenciado por el río Corriente y el arroyo Carambolas. Entre estos peces se encuentran el dorado, el sábalo y los surubíes, entre otros.
Una vez conocida la biodiversidad de peces del Iberá, se investigó la ecología del humedal, focalizándose especialmente en intentar descubrir cómo funciona este extenso y heterogéneo ecosistema. Desde hace mucho tiempo es sabido que los peces cumplen un rol clave en este tipo de sistemas. Son capaces de transformar la materia orgánica en descomposición (“detrito”) en tejidos de alto valor nutritivo que sustentan una abundante y diversa fauna de reptiles, aves y mamíferos. Es así, que la descripción de la dieta de los peces permite identificar cuáles son los recursos y presas que sostienen a los principales depredadores como el dorado, la tararira y la palometa. Conocer las fuentes de alimentos puede proveer datos del hábitat, de la disponibilidad del alimento en el ambiente así como también del comportamiento de las especies. Los resultados demostraron que los peces se alimentan de una amplia variedad de recursos desde las algas, plantas, invertebrados acuáticos y terrestres hasta el mucus y escamas de otros peces y por supuesto también de peces. Por otro lado, el análisis isotópico nos permitió descubrir que las algas de la columna de agua así como aquellas que crecen sobre plantas y troncos sumergidos son una de las fuentes de alimento principal para los peces. Más allá del avance en el conocimiento científico logrado en casi 15 años de investigación, estos aportes son útiles para demostrar el valor de este humedal como reservorio de biodiversidad y conocer aspectos ecológicos que permiten avanzar en propuestas que garanticen su buen estado y preservación a largo plazo.

Fotos: Cíclido enano (Apistogramma borelli), Anguila criolla (Synbranchus marmoratus), Pacucito (Myleus tiete)

Autores: Jorge Casciotta (Universidad Nacional de La Plata, UNLP), Adriana Almirón (Universidad Nacional de La Plata, UNLP), Paula Soneira (Universidad Nacional del Nordeste, UNNE), Federico Ruiz Díaz (Universidad Nacional del Nordeste, UNNE).

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El Carpincho

El Carpincho
En las riberas del Nuevo Mundo, los españoles tropezaron con una criatura anfibia de tamaño inusitado, carácter apacible y pelaje entre bayo y sepia. La llamaron “puerco de agua”, a pesar de los poderosos incisivos que lucían sus mandíbulas. Ni siquiera se les cruzó por la mente que un bicho de tal porte (más de un metro de largo y 80 kilos de peso) pudiera estar emparentado con ardillas y ratones.
Sin embargo, el carpincho o capivara es todo un roedor: el más grande entre las especies vivientes. Vale decir, el soberano de un grupo que –si nos ceñimos a los números– domina entre los mamíferos (le pertenecen 4 de cada 10). Un auténtico rey de reyes.
La condición real, convengamos, se les nota poco en tierra, donde sus movimientos resultan algo torpes y pachorrientos. Pero las cosas cambian en el agua. Allí se convierte en un nadador de magnífico estilo, capaz de bucear durante varios minutos y doblegar ríos anchurosos como el Orinoco. Está equipado con “patas de rana” (sus dedos están unidos por una gruesa membrana) y un pliegue especial, que tapona el conducto auditivo cuando se zambulle. Además, tanto hocico como ojos y orejas ocupan la cima de su cabeza, lo cual le permite nadar con casi todo el cuerpo sumergido. El detalle no pasó inadvertido a los guaraníes, que lo bautizaron capiivá (origen de capivara): “Una cabeza y un lomo en el agua”.

De Panamá a Necochea
Es una especie exclusiva de América. Sus dominios corren desde Panamá hasta el noreste y este de la Argentina, englobando a todos los países de Sudamérica salvo Chile. Dentro de nuestras fronteras, se lo encuentra en Salta, Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. La población más austral conocida vive hoy en el partido bonaerense de Necochea.
El carpincho fija residencia tanto en ambientes selváticos como en sabanas y pastizales. Siempre, eso sí, cerca del agua y donde prospere una vegetación capaz de brindarle alimento y escondrijo, ya que no se molesta en hacer cueva u otro tipo de refugio.
Convive pacíficamente con el ganado doméstico e incluso con los yacarés, aunque incorporen de vez en cuando sus crías al menú. También deja que algunas aves registren meticulosamente su pelaje o lo usen de atalaya para cazar insectos. Pero ante grandes felinos, perros y hombres –sus principales predadores– prefiere poner distancia. Si es sorprendido, lanza un gruñido sordo (parecido, según Darwin, al “primer ladrido ronco de un perro grande”) y, como una exhalación, gana el amparo del agua o las plantas. Sólo atina a defenderse –repartiendo mordiscones con desesperación– cuando lo arrincona una perrada. Por lo general, sale muy mal parado de estos encuentros.

Hipopótamo de bolsillo
Más allá de estos sobresaltos, la existencia del carpincho transcurre con envidiable placidez. Dedica la mañana al descanso, aunque sin perder detalle de lo que ocurre alrededor. Hacia el mediodía, cuando el calor aprieta, se da un chapuzón para regular la temperatura corporal y, de paso, combatir los parásitos externos. Luego disfruta de una siestecita. Si vive en un “barrio” tranquilo –libre del acoso humano–, se levanta a media tarde y sale de su cobijo para pastar, con cierta displicencia, hasta bien entrada la noche. Caso contrario, se torna un bicho estrictamente nocturno. Su plato predilecto son los tiernos pastos de la costa. También hinca los incisivos –que crecen de continuo para compensar la abrasión– en la flora acuática y las cortezas de árbol. Y, sobre todo de joven, pierde la cabeza por la caña de azúcar, el maíz, las sandías y el trigo, al punto de destrozar cultivos enteros.
Charles Darwin conoció a los capivaras de visita por Maldonado, Uruguay. “Vistos desde cierta distancia su paso y su color les hace parecerse a los cerdos –escribió sobre ellos–; pero cuando están sentados, vigilando con atención todo lo que pasa, vuelven a adquirir el aspecto de sus congéneres los cavias (cuises) y los conejos.” No es el único paralelo posible. Al nadar –asomando apenas morro, ojos y orejas–, el carpincho evoca irresistiblemente a un coloso de la fauna africana: el hipopótamo. La impresión gana consistencia cuando consideramos la dependencia del agua de una y otra especie, sus hábitat, sus dietas, sus reposados géneros de vida. Y termina de cuajar cuando recordamos la alta sociabilidad que las caracteriza.

Placeres acuáticos
El chigüiro –como llaman al carpincho en Venezuela– detesta la soledad. No bien alcanza la madurez sexual –entre el año y medio y los dos de vida–, corre a formar pareja. La iniciativa del cortejo corresponde al macho. Persigue ardorosamente a la hembra, empeñado en olisquear y tocar su región genital. Ella, con estudiada indiferencia, va conduciéndolo poco a poco hacia el agua, donde la persecución continúa con renovados bríos y múltiples zambullidas.
Tras unos diez minutos, en un remanso poco profundo, el galán cubre finalmente a su elegida, que suele celebrar con chillidos entrecortados. La acuática cópula dura apenas segundos. En compensación, los carpinchos la repiten alrededor de quince veces seguidas y hasta tres en un minuto. A este prodigioso desempeño se suma un comportamiento algo promiscuo: no es raro que un número mayor de amantes comparta escenario, produciéndose de tanto en tanto descarados intercambios de compañero.
Las crías –de una a siete– nacen ciento veinte días más tarde. El padre se limita a tolerarlas y la madre, a amamantarlas –siempre de pie– hasta los cuatro meses. Pese al desinterés, los carpinchitos no les pierden pisada. Así van asimilando la vida y afianzando un grupo familiar que, con el tiempo y los agregados, puede convertirse en manada, expresión cumbre del sentido gregario de la especie.

Barranca abajo
Cierta vez, cuenta una leyenda guaraní, el Sol chocó con la Tierra y un vasto incendio devoró la selva. Buscando escapar de las llamas, algunos hombres se arrojaron al río Paraguay y se transformaron en carpinchos y yacarés.
El antecedente no impidió que los guaraníes consumieran la sabrosa carne del capiivá (sólo se la prohibían a los jóvenes, para que no resultasen presa fácil de los jaguares como el roedor). Tampoco se privaron payagúas, abipones, tobas y mocovíes, que lo cazaban con una suerte de arpón. “Su carne es ponderada de los bárbaros”, certificó Félix de Azara a fines del siglo dieciocho.
La caza estaba relegada por mecanismos de carácter religioso. Los tobas, por ejemplo, creían –y aún creen– que los carpinchos tienen un Padre y una Madre encargados de velar por ellos, al igual que otros animales. “Debidamente invocados, ayudan al cazar en su tarea, pero no toleran excesos –señala el antropólogo Miguel Ángel Palermo–. Las presas nunca deben ser más de las que se puedan consumir y no ha de desperdiciarse la carne. En caso contrario, castigan al desaprensivo con enfermedad o muerte.”
Con la llegada del “blanco”, estas sabias regulaciones cedieron terreno a un aprovechamiento imprevisor. “En principio –recapitula Palermo–, los españoles comían sólo las crías de los carpinchos, por resultarles muy fuerte el sabor de la carne adulta y por similitud, tal vez, con los ‘cochinillos’ de la gastronomía peninsular. De los adultos sólo usaban el cuero. Por otra parte, las depredaciones de estos roedores en los sembrados incentivaron su matanza.”
Luego el cuero pasó a tener demanda comercial. Resistente y de agradable apariencia, comenzó a usárselo para fabricar desde botas y cintos hasta piezas del apero de montar (el “sobresupesto”, sobre todo, que en algunas zonas llaman directamente “carpincho”). Esta valorización mercantil propició un incremento de la caza e, incluso, la aparición de especialistas: los “carpincheros”, aquellos “gitanos del agua” que Augusto Roa Bastos retrató en El trueno entre las hojas. Consecuencia: una marcada regresión poblacional, que las alteraciones ambientales desatadas por la actividad agropecuaria contribuyeron más tarde a acentuar.

Un recurso imperdible
Pese a todo, el carpincho todavía no figura entre nuestras especies amenazadas. Su mayor ventaja, aunque suene paradójico, es el valor económico. Un ejemplar de buen tamaño rinde al menos 30 kilos de carne, cuero suficiente para dos o tres carteras, y grasa de virtudes medicinales. Además, se trata de un bicho sociable, dócil y sedentario, ideal para un manejo productivo que hasta puede compatibilizarse con la ganadería (no representa una competencia seria por el forraje).
El INTA-Delta atesora una valiosa experiencia respecto de la cría en cautiverio. Pero estamos lejos de poner a punto la técnica más beneficiosa: el uso controlado de las poblaciones silvestres, que también promueve la conservación de los ambientes naturales.
El carpincho, mientras tanto, espera sentado como un Buda. Confía quizás en la racionalidad del hombre. O sabe que de poco vale correr. El Protohydrochaerus –su gigantesco antecesor del Plioceno– era Ben Johnson al lado suyo. Sin embargo, lo alcanzó la extinción

Fotos: vertical por Nicolás Sendró; horizontales por Rubén Quintana.
Texto extraído de “Fauna Argentina. Dramas y prodigios del bicherío”. Por Roberto Rainer Cinti. Emecé Editores, 2005. —
informacion :aprendelta
pablo saccone
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Nuestros humedales y el Cambio Climático

Aprendelta – Nuestros humedales y el Cambio Climático

El Cambio Climático
Las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera están aumentando, provocando el calentamiento global del planeta. Este fenómeno provoca que las temperaturas aumenten y que todos los patrones meteorológicos del sistema climático se alteren y se produzcan cambios importantes para los sistemas ecológicos, intensificando una serie de eventos, como inundaciones, sequías, aumento del nivel de mar, derretimiento de glaciares y cambio en los ciclos hidrológicos del planeta.

La vulnerabilidad de los humedales al Cambio Climático
Por sus particularidades, los humedales son ecosistemas muy vulnerables al cambio climático, siendo especialmente sensibles a la ocurrencia de fenómenos extremos, las modificaciones en las temperaturas y en los patrones de precipitación. Algunos humedales se encuentran especialmente en situación de riesgo, como los que se encuentran en zonas bajas, en áreas costeras, en zonas áridas y desérticas. Otros humedales particularmente sensibles a los impactos del cambio climático son los ubicados en los sistemas montañosos. Los ventisqueros y glaciares de las montañas que alimentan muchos de los mayores sistemas fluviales y de humedales del planeta se reducirán y modificarán debido al derretimiento.

Los servicios ambientales de los humedales
Los humedales tienen especial valor debido a que cumplen funciones vitales para el ambiente y el hombre, siendo fuente de agua, recarga de acuíferos, criaderos naturales de peces y reservorios de diversidad biológica y cultural, entre otras irremplazables funciones.
Por otro lado, los humedales brindan una amplia gama de funciones que cumplen un papel importante en las posibles respuestas al cambio climático, tales como el almacenaje y depuración de aguas, la fijación de carbono y el amortiguamiento de inundaciones y sequías. Es decir, tienen un rol fundamental en un escenario de cambio climático, y representan un importante potencial para las estrategias de mitigación de los efectos del cambio climático y la regulación de eventos meteorológicos extremos. Son aliados indispensables en la mitigación de los impactos negativos del cambio climático sobre las cuencas hídricas, el ecosistema y los asentamientos humanos.
La protección de los humedales en respuesta al cambio climático, permitirá resguardar la función esencial que cumplen en garantizar la seguridad del agua y los alimentos, y asimismo, resguardar importantes reservorios de carbono, cuya conservación puede ayudar a reducir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera y a mitigar las causas del cambio climático.

Las respuestas a los impactos: la Adaptación al Cambio Climático
Desde hace ya varias décadas que el calentamiento global del planeta es una realidad, con graves consecuencias que se acentuarán aún más en el futuro. Sin embargo, los riesgos del cambio climático para cada una de las regiones se manifiestan de manera muy distinta en las diferentes regiones del planeta. Para reducir estos riesgos se requiere una respuesta local, en el lugar donde se producen los impactos. Esta respuesta local es lo que se conoce como adaptación.
Se define Adaptación al Cambio Climático como “El ajuste de los sistemas naturales o humanos en respuesta a los estímulos climáticos reales o esperados o sus efectos, que modera los daños o explota las oportunidades beneficiosas” (IPCC 2001).
La adaptación al cambio climático es una cuestión compleja debido a la incertidumbre asociada a las características del sistema climático. Sin embargo, en los humedales, la adaptación puede consistir en múltiples acciones como por ejemplo, la restauración y rehabilitación de hábitats, previniendo la fragmentación, evitando nuevas presiones que reduzcan la capacidad de los humedales a responder al cambio climático, protegiendo a las poblaciones asentadas en lugares vulnerables y también, desarrollando estudios de vulnerabilidad, impactos y medidas de adaptación, cuyos resultados sirvan de base para la gestión y manejo de los humedales (Moya 2002).
Por otro lado, las medidas de adaptación para evitar los riesgos de inundaciones planeadas en base a escenarios climáticos futuros, como por ejemplo la construcción de diques, represas y embalses para controlar la escorrentía fluvial, requieren una consideración especial a los humedales en el momento de su planificación.
Conocer las vulnerabilidades e impactos actuales y futuros en los humedales es fundamental para los sectores de turismo, comunidades rurales, agricultura y biodiversidad –entre otros– cuyo desarrollo, planificación y gestión están condicionados por las opciones de adaptación posible en estos escenarios hidrológicos. Las evaluaciones de los impactos, la vulnerabilidad y la adaptación al cambio climático de los humedales deben integrarse, a medida que vayan desarrollándose, con el objeto de proporcionar información relevante para orientar las estrategias de uso, planificación y gestión del territorio.

Los Programas Nacionales de Adaptación al Cambio Climático
Los Programas Nacionales de Acciones para la Adaptación al Cambio Climático – NAPAs, por sus siglas en inglés – son iniciativas que vienen desarrollándose en el marco de la Convención de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC). El objetivo principal de los NAPAs es la identificación de actividades y acciones prioritarias para promover la capacidad de adaptación a la variabilidad climática actual y extrema, y a los futuros cambios climáticos En el marco de las acciones en Adaptación al Cambio Climático que lleva adelante la Dirección de Cambio Climático de la SAyDS, la Fundación Humedales, oficina argentina de Wetlands International – LAC, puso en marcha un proyecto para apoyar el desarrollo del componente “Humedales” donde se consideren los valores y funciones de estos ecosistemas como potenciales instrumentos de adaptación, e identificar los impactos del cambio climático en ecosistemas de importancia para la conservación.

Wetlands International – LAC – Fundación Humedales
Autores: Marta Andelman y Leandro Fernández
Fotos: Horizontal: Rubén Quintana – Vertical: Pablo Caridad.

humedales
información: pablo saccone
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Inundaciones

Aprendelta – Inundaciones

Las inundaciones y las tormentas afectan a las vidas humanas desde los albores de la civilización, pero todos los tipos de inundaciones –inundaciones y tormentas ribereñas y costeras, deshielos repentinos, inundaciones tras intensas precipitaciones– han pasado a ser más destructivas en las últimas décadas, debido a que cada vez se construye más infraestructura humana en zonas expuestas a inundaciones. Es probable que las inundaciones vayan incluso a ser más pronunciadas en el futuro: como todos sabemos por los medios de comunicación internacionales, las estadísticas y quizás nuestras propias experiencias personales.

Más recientemente, los efectos devastadores del huracán Katrina en los Estados Unidos puso una vez más de relieve el precio de un mal manejo de los humedales, el huracán produjo una ola de marea que inundó el 80% de la ciudad de Nueva Orleáns a través de los diques que rompió a su paso. Calificado en general como el peor desastre de ingeniería de la historia de EE.UU., la mayoría de los analistas reconocen que es más un desastre provocado por el hombre que uno natural, uno que tan sólo estaba esperando a que se produjera. El número de víctimas mortales se elevó a 1.464 y tras el desastre hubo importantes problemas de salud humana, tanto físicos como psíquicos. Para impedir catástrofes similares, el gobierno de los EE.UU. ha prometido restaurar las defensas naturales contra las olas (marismas naturales, pantanos de cipreses y barreras separadas de la costa) más que confiar solamente en mejorar las soluciones de ingeniería que fracasaron tan dramáticamente.

El régimen de pulsos de inundación es variable a lo largo del tiempo y está relacionado con procesos climáticos definidos por la circulación general de la atmósfera. Estos procesos determinan la ocurrencia de ciclos húmedos y secos que abarcan décadas y anomalías como la Corriente de El Niño – Oscilación del Sur (ENOS*) de duración anual y recurrencia interanual. Los humedales fluvial-costeros son ecosistemas sometidos a pulsos de inundación-seca relacionados con los aportes de agua de los ríos, las mareas e incluso las lluvias. La dinámica de los humedales (igual que los ecosistemas terrestres y los acuáticos), está muy vinculada a la disponibilidad del agua (balance hídrico). Pequeñas modificaciones en el régimen hidrológico de los humedales pueden producir cambios masivos en su biodiversidad y en los procesos que ocurren en ellos. Sabemos que el clima, y en consecuencia el balance hídrico, se ha modificado dramáticamente a lo largo de la historia de la Tierra, y en estas últimas décadas resultan más inmediatas las evidencias sobre la variabilidad ambiental y el cambio climático.

Si bien no podemos impedir fácilmente las inundaciones de gran magnitud, lo que sí podemos es asegurarnos de que aprovechamos los servicios de protección contra inundaciones que nos suministran gratuitamente los humedales. Los ríos, lagos y marismas frenan y contienen las aguas de crecida, pero ello sólo es posible si no construimos nuestros centros urbanos en llanuras de inundación naturales y meditamos más sobre las consecuencias más generales de canalizar los ríos y drenar las marismas.

*El ENOS es un fenómeno global que ocasiona alteraciones climáticas en muchas regiones del planeta, produciendo sequías en algunas y precipitaciones muy abundantes en otras. La Región Sudeste de América del Sur (Sur de Brasil, Nordeste de Argentina, Uruguay y Sur de Paraguay) presenta una fuerte respuesta al fenómeno, con un incremento considerable en las precipitaciones sobre la alta Cuenca del Plata que se traducen a su vez en un aumento de los caudales de los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay. En forma variable según su intensidad, este fenómeno se traslada y registra en la región del Delta del Paraná.

INUNDACIONES
Fuente: Ramsar y Wetlands international
Fotos: Dr. Rubén Quintana y Archivo LETyE

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pablo saccone

Biodiversidad de peces

Aprendelta: Biodiversidad de peces (Humedales del Delta del Río Paraná)
Por Priscilla Minotti

En el Delta del Paraná se han registrado más de 200 especies de peces, cerca de un 60% de las conocidas para el sector argentino del Corredor fluvial Paraná-Paraguay, la región con mayor riqueza de peces de agua dulce del país. La región es apreciada por su pesca deportiva variada a lo largo del año y por la oferta de especies migradoras de gran tamaño y valor comercial para exportación, pescaderías y restaurantes; sin embargo estas especies son solo una pequeña fracción del total registrado para la región. Un aspecto poco conocido es que los peces constituyen el sostén de gran abundancia de aves, particularmente aquellas especializadas en una dieta ictiófaga, entre las cuales se destaca la gran variedad de garzas.

La elevada biodiversidad de peces tanto taxonómica como funcional es el resultado de la compleja historia geomorfológica y biogeográfica de la región. Su mantenimiento está estrechamente ligado al régimen hidrológico y la estacionalidad térmica que ofrece un mosaico cambiante de ambientes acuáticos altamente productivos y con oferta de refugios no disponibles en tierra firme ni en el curso del Río Paraná propiamente dicho.

El origen de las especies de peces
La mayoría de los peces del Delta son de linaje brasílico, tropicales y subtropicales, muchas de ellas comunes a la cuenca del Amazonas, y otras tantas encuentran en esta región el límite austral de distribución. Gran parte de las especies brasílicas son pequeñas a medianas (tallas entre 4 y 20 cm).

No realizan migraciones estacionales pero pueden desplazarse considerablemente entre ambientes acuáticos conectados, presentando adaptaciones evolutivas para hacer frente a las importantes variaciones físico-químicas del agua (estacional y diariamente) y a la presión de predadores (peces, aves y también insectos acuáticos).

Por otro lado, los grandes migradores (tallas mayores a 40 cm) realizan todo su ciclo de vida en agua dulce e incluyen: los predadores ictiófagos como surubíes (Pseudoplatystoma corruscans y Pseudoplatystom reticulatus), patí (Pseudopimelodus pati) y dorado (Salminus brasiliensis); los omnívoros como los armados (Oxidoras kneri, Pterodoras granulosus); el sábalo (Prochilodus platensis) que es comedor de fango; y los que sólo incorporan material vegetal en sus dietas como las bogas (Leporinus obtusidens, Schizodon borelli).

Un conjunto más reducido está formado por especies de linaje costero o estuarial. Las anchoitas (Licengraulis grossidens) y el pejerrey (Odonthesthes bonariensis) ingresan al Delta cuando las aguas se enfrían considerablemente, a comienzos de mayo, quedándose hasta inicios de la primavera para irse luego de la reproducción.

Imagen: 1- Fuente: Borro M., Salvia, P. Minotti, H. Karszembaum y P. Kandus. 2009. Primeros resultados de la clasificación de lagunas someras en la Región del Delta del Paraná bajo un enfoque ecohidrogeomórfico. II Jornadas Argentinas de Ecología de Paisajes. Córdoba, Argentina. 2- Relación entre el régimen hidrológico y el ciclo de vida de los peces: A. Aguas altas y temperaturas cálidas. Los adultos, alevinos y larvas entran a los humedales del Delta con la creciente, mientras que los juveniles salen y entran al Paraná. B. Aguas bajas. En los ambientes acuáticos desconectados del curso principal quedan larvas y juveniles continuando su desarrollo. 3- Chanchita (Australoherus facetus); 4- Dorado “Tigre de los Ríos” (Salminus braisiliensis); 5- Mojarra (Astyanax asuncionensis); 6- Armado (Pterodoras granulosus); 7- Anchoíta de río (Lycengraulis grossidens); 8- Morenita (Brachyhypopomus gauderio); 9- Pejerrey “Gran Paraná” (Odonthestes bonaeriensis). Fotos: 3, 4, 5, 6, 7, 9 por Florencia Brancolini y 8 por Priscilla Minotti.

Fragmento extraído del libro:” Bienes y servicios ecosistémicos de los humedales del Delta del Paraná / Patricia Kandus; Natalia Morandeira; Facundo Schivo. – 1a ed. – Buenos Aires: Fundación para la Conservación y el Uso Sustentable de los Humedales, 2010. —
aprendelta
gracias pablo saccone